Empatía Vs simpatía

Asertividad, inteligencia emocional, diplomacia etc son muchas de las denominaciones que le podemos dar a la capacidad de decir las cosas sin herir a otros. Pero, a pesar de que en la mayoría de libros de gerencia, liderazgo, coaching etc aparece ésta como una cualidad indispensable para liderar, la realidad es que en medio de los momentos de presión, la necesidad de resultados, las personas complejas y nuestras propias presiones personales y/o familiares, es difícil mantenerse en ese estado de forma permanente. A veces nos comportamos como un globo; nos llenamos de paciencia, respiramos, y seguimos como si nada. Lo que sucede con este tipo de estrategias es que con el tiempo aparece uno que otro “alfiler” que nos lleva a estallar de forma abrupta y en el momento menos indicado. Son personas, recuerdos o situaciones que logran sacarnos de casillas.

Existen también los “fósforos”, esos que tras un argumento de “franqueza” expresan y ventilan sus pensamientos sin tener algún tipo de consideración con el otro porque, “ las cosas hay que decirlas de frente y en el momento”. Bueno, pues desde mi visión personal ambas posiciones son completamente perjudiciales para quienes tienen la dura responsabilidad de liderar equipos de trabajo, que además son completamente diversos. Así que, cuando de tacto se trata creo que el principio fundamental se basa en la capacidad que se tiene no tanto de ser “simpático” sino de ser realmente “empático” y aunque siempre nos han dicho que debemos ponernos en los “zapatos” de los demás, rara vez nos explican que para eso debemos despojarnos de los nuestros. En ocasiones se confunde la simpatía con la empatía y creemos que ser empáticos es decir las cosas de forma bonita o caerle bien a todo el mundo. Creo que el secreto del tacto está mas bien en renunciar al egoísmo de pensar que mi palabra va primero y ponernos de verdad en el lugar del otro sin entrar en el extremo del juicio o de la justificación. Implica reconocer que algo tan fundamental como darse el beneficio de la duda puede salvar relaciones y evitar fracturas que luego son muy difíciles de recuperar. Cierro este articulo con una frase que me ha llevado a entender que el tacto no es más que la renuncia a un egoísmo propio y la capacidad de entregar en palabras o hechos parte de lo que somos en esencia como personas, sin títulos y sin cargos.

“No es lo que llega a tu vida lo que te contamina, es lo que sale de ti mismo y lo que haces con todo aquello que dicen o hacen respecto a ti. Tienes el poder de decidir hacer el bien a pesar de, y eso, marca la diferencia”

Lililiana Escalante
Lililiana Escalante
Psicóloga / Esp. en Gerencia Estratégica

4 Comments

  1. Carolina Uribe dice:

    Que buen articulo,muchas gracias.

  2. Juliana Galindo dice:

    Excelente, permite reflexionar. Gracias

  3. Liliana Aponte dice:

    gracias! 🙂

  4. Maria del socorro dice:

    Super Liliana, me encantó y sobre todo es la pura verdad que una decide como sentirse cada día y manejar sus propias emociones

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